Saturación y memoria cinestésica

En nuestra época, la gente necesita saturación, al igual que la necesitaban los chamanes del México antiguo: ellos querían alcanzar su silencio interno tan rápida y eficazmente como fuera posible. No contaban con veintisiete generaciones de disciplina acumulada tras de sí.

BOLETÍN PARA LOS PARTICIPANTES DEL SEMINARIO Y TALLER SOBRE TENSEGRIDAD PATROCINADO POR CLEARGREEN EN LA CIUDAD DE LOS ÁNGELES Y QUE TUVO LUGAR DEL 23 AL 27 DE AGOSTO.

2 de septiembre de 1997

Diversas preguntas han sido planteadas por los participantes del seminario y taller de agosto. La que considero de mayor urgencia es la relacionada con lo que se realizó durante los dos primeros días del seminario, en los que se ejecutaron las Seis Series de Tensegridad, cada una como una unidad completa. Los participantes querían saber cuál fue el valor práctico de esos dos días de práctica continua, y cuál fue el papel que desempeñaron esas formas largas en la enseñanza de las cinco series de pases mágicos para el no-hacer.

La idea de saturación, tal como fue explicada en el taller y el seminario —es decir, llevar al nivel consciente el esfuerzo cinestésico de recordar la mayor cantidad posible de pases mágicos al mismo tiempo— fue un concepto plenamente aprovechado por los chamanes que fundaron el linaje de don Juan Matus. En tiempos más recientes, la tendencia fue fragmentar esas series largas y usar los fragmentos por separado como herramientas especializadas para un ataque concentrado a cuestiones clave. Por ejemplo, los chamanes que eran compañeros de don Juan Matus creían que era superfluo sobrecargar su memoria cinestésica con tantos movimientos cuando uno solo era suficiente para lograr los resultados que buscaban.

Su razonamiento era correcto, pero partía de una cognición ligeramente distinta: ellos tenían la disciplina y el propósito inquebrantable de realizar su viaje hacia el infinito. El participante promedio de los seminarios y talleres de Tensegridad no cuenta con esa preparación.

En nuestra época, la gente necesita saturación, al igual que la necesitaban los chamanes del México antiguo: ellos querían alcanzar su silencio interno tan rápida y eficazmente como fuera posible. No contaban con veintisiete generaciones de disciplina acumulada tras de sí.

Las formas largas les proporcionaban los medios para lograr esa saturación.

Por lo tanto, las formas largas eran tan importantes para ellos como ninguna otra cosa podría serlo. En términos de la preparación necesaria para ejecutar los pases mágicos para el no-hacer, lo único que puedo decir es que agudizan la memoria cinestésica al mismo tiempo que atenúan el diálogo interno: la forma más segura y eficaz de alcanzar el silencio interno.

Mi recomendación es que los participantes del seminario, o todos aquellos interesados en la Tensegridad, practiquen las Seis Series de Tensegridad, cada una como una unidad completa, ya sea en grupos de practicantes o en solitario. Los pases mágicos para el no-hacer que fueron enseñados en el seminario deben practicarse con moderación y con infinito cuidado. Son pases mágicos, y deben ser tratados como tales. Tienen la capacidad de afectar la energía, y esa capacidad debe emplearse lentamente, al mismo tiempo que se eliminan patrones de comportamiento inútiles. El efecto de los pases mágicos sobre la estructura interna debe correlacionarse con la fortaleza de la estructura externa para que los pases mágicos sean lo más efectivos posible. Este era un axioma por el que vivían los chamanes del México antiguo.

Carlos Castaneda


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