Afecto abstracto
Ayer fue el funeral de mi padre. Mi relación con él fue un poco conflictiva, por eso lo había recapitulado bastante.
Unas pocas horas antes de ir al cementerio, tuve un ensueño, por momentos solo un sueño lúcido. En él, mi papa se caía para atrás y luego un viento lo llevaba cada vez más lejos. Yo gritaba que quería abrazarlo para saludarlo por última vez. Entonces, como sabia que era un sueño y que podía manipularlo, intente traerlo hacia mi. Un poco se acercó, pero luego lo dejé ir, por miedo de las consecuencias que eso podría traer. Se alejó rápidamente y ya no lo vi, le grité "¡Te quiero mucho!" con todo mi ser.
Me miré las manos, quizás por costumbre, y luego quise volver a donde estaba antes, algunos pasos para atrás. Pero ese mismo viento que se había llevado a mi papá me impedía retroceder. Había otras personas, todas luchando para no ser llevadas por el viento, como a mi y a mi papá. Todos luchábamos contra esa fuerza inexorable de la muerte.
Me desperté apesadumbrada y triste, lloré, pero también sentía que me había podido despedir de alguna manera.
No se si realmente era él o fue simplemente una ilusión, pero si sé que fue la primera vez que sentí realmente lo que es el afecto abstracto, un afecto que no está contaminado con ningún tipo de rencor, culpa, enojo, expectativas, historia personal ni ningún otro sentimiento más que el afecto en sí.
En ese sueño sentí lo que siente mi cuerpo energético y descubrí algo que no sabía: cuánto quería a mi padre.
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